ONGAWA, Ingeniería para el Desarrollo Humano

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María del Mar Rivero, coordinadora del Área de Conocimiento de ONGAWA, en una de sus habituales conferencias sobre derechos y agua

Nacida hace ya casi 30 años como una iniciativa de profesionales de la Ingeniería para poner sus conocimientos al servicio de las personas que más lo necesitan, ONGAWA se autodefine como un proyecto de cambio social, basado en los derechos humanos, que forma parte de una red global de personas y organizaciones que exige la abolición de la pobreza y la construcción de un mundo más justo. Desde el punto de vista de la Ingeniería, destaca el papel de Mª del Mar Rivero Rosas, que coordina el Área de Conocimiento de esta ONG, quien además apuesta por fomentar la equidad de género con el fin de normalizar la participación de las mujeres en este ámbito.

ONGAWA es una Organización No Gubernamental para el Desarrollo (ONGD) que tiene como objetivo principal poner la tecnología al servicio del desarrollo humano para construir
una sociedad más justa y solidaria. Así lo define María del Mar Rivero Rosas, coordinadora del Área de Conocimiento de esta entidad, y en la que trabaja desde hace 20 años.

Mª del Mar Rivero desempeña un papel indiscutible, con una amplia experiencia en el ámbito de las ONGs. Y es que, antes de graduarse como ingeniera industrial por la Universidad Politécnica de Madrid, en el año 1996, ya colaboraba como voluntaria en Ingeniería Sin Fronteras para, más tarde, pasar a formar parte de AENOR, donde trabajó como jefa de servicio.

En ONGAWA, dos décadas dan para mucho, y durante este lapso de tiempo Rivero ha asumido diferentes responsabilidades, desde la gestión de proyectos de dirección de cooperación o el Área de Agua y Saneamiento, hasta su rol actual, que demuestra con creces que, en un sector como la Ingeniería, acostumbrado a encontrarse con un alto porcentaje de hombres en puestos de responsabilidad, las mujeres pueden ejercer cargos de vital importancia.

Pero para Rivero la cooperación al desarrollo es una pasión, y la gestión del conocimiento, bajo su punto de vista, es “fundamental en una ONG que busca frenar la pobreza garantizando los derechos humanos de las personas más vulnerables del planeta”. En este
sentido, explica que es imprescindible entender bien las causas estructurales que están en el germen de la pobreza y que provocan el aumento de muchas de las desigualdades, así como minimizar sus efectos, ya que de esta manera “podemos proponer alternativas viables que logren cambios sostenibles en el tiempo”, añade.

Las funciones del Área de Conocimiento de ONGAWA son extraer, sistematizar y compartir con otros organismos nacionales e internacionales buenas prácticas y lecciones aprendidas a través del trabajo en otros países, como ocurre con el Banco Interamericano de Desarrollo o la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID),
ejemplos de instituciones en el ámbito de la cooperación. Además, también se incluyen acciones llevadas a cabo en España, “promoviendo el compromiso de nuestra sociedad con los problemas globales, sobre todo con los jóvenes universitarios, que serán los profesionales de mañana”, matiza Rivero.

INGENIERÍA PARA INVOLUCRAR

La mayoría de los proyectos que se ejecutan desde ONGAWA tienen una base tecnológica, principalmente en el sector del agua potable y el saneamiento. No obstante, el trabajo de esta ONG va más allá de la reparación de una instalación de este tipo, poner en marcha un proceso innovador de potabilización de agua o construir un sistema que lleve el agua potable a las poblaciones que antes carecían de ella. Estos servicios básicos se prestan de forma continuada en el tiempo y con garantías, articulando a la vez distintos procesos que garantizan las capacidades, los recursos económicos, los medios técnicos, las normativas y las voluntades políticas para lograr una solución integral del problema.

Por tanto, según indica Rivero, “la verdadera Ingeniería del proyecto consiste en lograr implicar a todos y cada uno de los actores que pueden garantizar que todo esto ocurra, sobre todo a las autoridades locales, auténticas responsables de asegurar el acceso a
servicios de agua y saneamiento de calidad, y especialmente a la población”. Cada proyecto es único, y bien es cierto que veinte años dan para mucho, pero la coordinadora del Área de Conocimiento de ONGAWA prefiere pensar que las mejores iniciativas son “siempre las más recientes, ya que dan la oportunidad de volcar en ellas el conocimiento y la experiencia acumulada”.

De este modo, su trabajo se centra en estos momentos en cómo mejorar la implementación en la práctica de los derechos humanos al agua y al saneamiento. “De hecho, esto me ha permitido trabajar de la mano del relator especial de las Naciones Unidas para los derechos humanos, del que he aprendido mucho personal y profesionalmente”, afirma.

Mujeres en Senegal transportan cubos de agua en una de las zonas en las que trabaja ONGAWA

EQUIDAD DE GÉNERO

El sector de la cooperación al desarrollo en España cuenta en su mayoría con profesionales mujeres, aunque “no siempre esta circunstancia se refleja tan claramente en los niveles de toma de decisión”, asegura Rivero. Asimismo, considera que el sector del abastecimiento
de agua y saneamiento, sobre todo en su cariz más ingenieril, “es predominantemente
masculino, y la presencia femenina es aún muy residual”.

Por este motivo, otro de los objetivos de ONGAWA es incorporar a sus proyectos un enfoque de equidad de género, tratando de normalizar la participación de las mujeres y, sobre todo, su implicación en la toma de decisiones, ya que los equipos locales, formados por profesionales de los propios países en los que esta ONG opera, “saben que es una excepción encontrar mujeres responsables de la gestión de un sistema de agua, de una empresa de construcción o de mantenimiento, o incluso como interlocutoras en las alcaldías
y en otras instituciones públicas”, especifica Rivero.

Su receta ante este reto es clara, no se trata únicamente de atraer a más mujeres al sector de la Ingeniería, sino de “hacer un esfuerzo por humanizar mucho más este ámbito, es decir, poner en el centro a las personas”. Además, considera que la tecnología es un medio útil para solucionar problemas y mejorar las condiciones de vida de todas las personas,  aunque cree que será “más eficaz si conseguimos incorporar la visión de hombres y mujeres y conjugar sus habilidades y competencias en condiciones de igualdad”.