Miguel López: “En ICLI buscamos mejorar la calidad de vida de las personas más empobrecidas”

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Hace dos décadas, un grupo de ingenieros industriales del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Álava decidió poner en marcha una organización no gubernamental para el desarrollo con el objetivo de promover el crecimiento de las zonas más desfavorecidas del mundo. En 2001 se sumaron los Colegios de Ingenieros Industriales de Bizkaia y Gipuzkoa. ICLI, un acrónimo híbrido entre el castellano y el euskera que significa en ambas lenguas ‘Ingeniería para la Cooperación’, ha colaborado ya en más de 130 proyectos en 22 países y cuenta con más de 400 asociados.

¿Qué significa este premio para el trabajo que desarrolla una ONG como ICLI?

Para nosotros, como ONG, es un gran honor recibir esta condecoración, ya que es un reconocimiento a la gran labor que hacen los ingenieros industriales –a través de ICLI– en los países más desfavorecidos y al mismo tiempo nos permite dar a conocer al colectivo de la Ingeniería el trabajo que llevamos realizando desde hace más de 20 años.

De esta forma, compañeros de cualquier parte del país pueden ver que es posible colaborar como ingenieros industriales en acciones que promuevan el desarrollo de otras naciones.

¿Por qué decidieron apostar por la cooperación y las acciones sociales?

Como profesionales de la Ingeniería somos unos privilegiados socialmente, y la creación de la ONG fue una forma de poder devolver a la sociedad una pequeña parte de lo recibido como colectivo. Asimismo, los conocimientos y la experiencia profesional de este grupo constituyen una base excelente para llevar a cabo, con eficacia, acciones en esta misma línea.

¿Cómo funciona ICLI y qué tipo de perfiles profesionales forman parte?

ICLI funciona con el apoyo de los tres Colegios de Ingenieros Industriales del País Vasco y cuenta para desarrollar su labor con el personal y los medios materiales de estos centros, sin gastos de infraestructura y a base de personas voluntarias, colegiados, etc.

El perfil predominante es ingeniero/a industrial. También la inserción de los Colegios y sus miembros en la sociedad facilita la implicación de otros agentes sociales en las tareas de cooperación y ayuda al desarrollo.

Miguel López, a la derecha de la imagen, recibe su condecoración de José Oriol Sala, presidente de la Fundación Caja de Ingenieros

Y en este terreno, ¿qué usos o aplicaciones tiene la Ingeniería Industrial?

Realmente lo que más aporta la Ingeniería Industrial es la capacidad de organización, síntesis y raciocinio a los diferentes proyectos, más que los conocimientos técnicos puestos en servicio de los mismos. Aunque, como he mencionado anteriormente, la experiencia
profesional de este colectivo y la organización colegial suponen una garantía en cuanto a la seriedad, eficacia y profesionalidad con que se desarrolla cada uno de los proyectos.

En cuanto al nivel de desarrollo, ¿qué tipo de servicios ofrecen en los países que carecen de ciertas infraestructuras para su crecimiento?

Empoderamiento de la mujer, centros de capacitación, creación de redes de socialización, mantenimiento y mejora del medio ambiente, creación de escuelas, hospitales, orientación
sanitaria, abastecimiento de agua potable, recuperación de zonas agrícolas degradadas y electrificación de pueblos, entre otros. Además de la identificación, formulación y ejecución de proyectos, también compañeros nuestros se han trasladado a diversos países como voluntarios. En definitiva, se trata de mejorar la calidad de vida de las personas más empobrecidas.

¿El mayor reto al que se ha enfrentado como presidente de ICLI?

Intentar aunar las diferentes sensibilidades de nuestro colectivo, que es muy diverso y perteneciente a diferentes ámbitos y ciudades. Otro de los retos es el de tratar de garantizar la sostenibilidad del trabajo de ICLI, tanto desde el punto de vista de los recursos humanos como financieros.

¿Qué esperan conseguir de aquí a 10 años?

Nuestra voluntad es procurar aportar una pequeña ayuda en todos aquellos lugares a los que pudiéramos llegar y, para ello, conseguir implicar a más compañeros en nuestra labor.