Manuel García Hernández: “Todos los inversores de renovables del mundo quieren estar en España en los próximos años”

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Manuel García

Ingeniero industrial y máster en Public Administration, Manuel pertenece al Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado desde 2005.

Ha trabajado en empresas de ingeniería y consultoría y ha sido miembro
del Consejo de Administración de varias entidades y empresas públicas.

En la Administración ha ocupado responsabilidades en distintos ministerios. Antes de su nombramiento actual fue subdirector general de Energía Eléctrica en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

¿Cómo han sido sus primeros meses tras el nombramiento?

Muy intensos e interesantes, pero condicionados por la situación de la pandemia. Cuando fui nombrado director general en junio de 2020, la agenda regulatoria estaba lanzada y en plena efervescencia, a lo que se unió la situación excepcional provocada por la Covid-19, que exigía actuaciones urgentes y a medida. Por suerte, mi anterior puesto en la misma dirección general me facilitó el aterrizaje.

¿Cuáles son sus funciones?

La Dirección General de Política Energética y Minas es un órgano de naturaleza eminentemente regulatoria, si bien contribuimos al diseño de las grandes políticas que dan amparo a dichas regulaciones.

Somos los competentes en la elaboración de la regulación básica de los sectores energéticos (electricidad, hidrocarburos, renovables, eficiencia energética, nuclear…) y en la regulación del sector de la minería no energética, donde el Estado tiene amplias competencias ejecutivas en el ámbito de los explosivos, cartuchería y pirotecnia.

Mi día a día es muy variado: desde el diseño de una nueva subasta de renovables a la autorización de un transporte de combustible nuclear, pasando por la resolución de una convocatoria de ayudas a la seguridad minera.

“Se van a movilizar 1.555 millones de euros hasta 2023 para posicionar a España como referente en hidrógeno renovable”

¿Qué aspira a conseguir y qué objetivos se plantea?

Los próximos años van a ser determinantes para lograr los objetivos que Europa y España han asumido para lograr la descarbonización total de la economía en 2050. Las decisiones que se tomen hoy condicionarán el cumplimiento de los hitos intermedios (2030) y deben marcar el camino más eficiente y eficaz para lograr el objetivo.

Aspiro a poder contribuir a este objetivo de país mediante una buena regulación que permita una transición energética eficiente, justa y que aproveche los grandes potenciales de España, sin dejar a nadie atrás en el proceso.

¿Cómo se trabaja desde su Dirección con el hidrógeno?

El hidrógeno se ha revelado como uno de los vectores más determinantes para la descarbonización, ya que representa la alternativa más eficiente y viable tecnológicamente en aquellos sectores de difícil electrificación, como el transporte pesado, el calor de alta temperatura en algunos procesos industriales o, incluso, en su uso como materia prima para sectores como el refino o los fertilizantes.

España ha realizado una fuerte apuesta por el hidrógeno renovable, aquel producido mediante electrolisis con energía eléctrica de origen renovable. En octubre de 2020, el Gobierno aprobó la ‘Hoja de Ruta del Hidrógeno: una apuesta por el hidrógeno renovable’, cuyo objeto es impulsar un ‘Proyecto País’ basado en el despliegue del hidrógeno renovable como vector energético clave para alcanzar la neutralidad climática, con un sistema 100%
renovable a más tardar en 2050.

En el documento se establecen como objetivos a 2030 la instalación en España de, al menos, 4 GW de potencia de electrolizadores, una contribución mínima del hidrógeno renovable del 25% respecto del total del hidrógeno consumido en 2030 en todas las industrias consumidoras de hidrógeno y el despliegue de este combustible en el
sector de la movilidad.

Cabe destacar que se van a movilizar 1.555 millones de euros hasta 2023 para posicionar a España como referente tecnológico en la producción y aprovechamiento del hidrógeno renovable y en la creación de cadenas de valor innovadoras.

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico está analizando numerosas propuestas sobre proyectos solventes de hidrógeno renovable en España, y valorando su
impacto en la cadena de valor, en el desarrollo industrial y en el empleo.

¿Qué proyectos relacionados con el hidrógeno destacaría?

Hemos identificado un gran dinamismo e interés en el sector privado, en colaboración en muchas ocasiones con organismos públicos, con proyectos que se localizan por toda la geografía nacional y que abarcan todas las tipologías: cadena de valor innovadora
y de conocimiento, proyectos clúster o valle de hidrógeno renovable y proyectos pioneros de integración sectorial.

¿Y cuál destacaría sin relación con el hidrógeno?

Es difícil elegir uno, pues estamos trabajando de una manera integral en todos los ámbitos de la energía, pero se pueden destacar las actuaciones dirigidas a incentivar la electrificación de la economía, como la creación del Fondo para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico o la nueva metodología de cargos de electricidad, así como la integración
de renovables en el sistema (nueva regulación del acceso y conexión y nuevas subastas de renovables).

¿Qué le aporta ser ingeniero industrial para este puesto?

En primer lugar, me da la tranquilidad de conocer la realidad técnica que
subyace a los asuntos que debemos abordar desde la regulación. Una buena respuesta regulatoria requiere una mezcla de conocimiento técnico, económico y jurídico de una realidad cada vez más compleja e interrelacionada.

En segundo lugar, la formación como ingeniero industrial, más allá del conocimiento técnico, ayuda a desarrollar unas capacidades analíticas generalistas valiosas en cualquier ámbito profesional, incluido el del diseño de las políticas públicas, combinadas con una visión práctica de la realidad muy orientada a resultados. Algo que, en el sector público, también es necesario.

“Nuestro Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 ha sido calificado como uno de los más completos y ambiciosos”

¿Cómo está posicionada España en Europa en cuanto a políticas energéticas?

España ha asumido una posición de liderazgo en las políticas energéticas de la UE, promoviendo con otros países posiciones de mayor ambición en los objetivos de descarbonización. Nuestro Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 ha sido calificado por evaluadores independientes como uno de los más completos y ambiciosos, valoración que ha sido refrendada por la Comisión Europea.

España es un ejemplo en desarrollos normativos, como el del autoconsumo colectivo, y es el país donde todos los inversores de renovables del mundo quieren estar en los próximos años debido a nuestros recursos naturales, industriales y humanos, pero también debido al marco regulatorio que estamos desarrollando para atraer las nuevas inversiones necesarias para la transición energética.

Manuel García durante una intervención en un encuentro sectorial