Elena Moral Grande: “Si fomentamos las carreras técnicas podremos responder a la fuerte demanda de empleo tecnológico que vendrá y que no se está cubriendo”

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Elena Moral, Directora de Ejecución de Proyectos de Talgo

Elena Moral es una ingeniera industrial con un amplio recorrido en el sector ferroviario, con más de 17 años de experiencia acumulados en la empresa Talgo. Nació en Madrid en 1977 y creció en Las Navas del Marqués (Ávila) hasta que en el año 2002 se graduó con honores en la Universidad de Valladolid como ingeniera industrial en la especialidad de mecánica. A su formación hay que añadir el título de Ingeniera en Automática y Electrónica por la Universidad Politécnica de Madrid y el Executive MBA de la IE Business School.

En Talgo trabajó en las pruebas para la certificación de su primer tren de alta velocidad, liderando el Departamento de Ingeniería para este tipo de trenes cuando entraron en el servicio comercial. A partir de 2011, cuando superó el MBA, pasó a la dirección de proyectos, donde trabajó con éxito en el ambicioso Proyecto Haramain de Arabia Saudí, consistente en la construcción de una línea de alta velocidad entre Medina y La Meca.

¿Qué le motivó a estudiar Ingeniería Industrial?

Mi carrera ha estado ligada a una palabra: innovación. Desde pequeña siempre me ha gustado diseñar, construir y probar cosas nuevas. Me atraían las asignaturas más técnicas.

¿Cómo fue la experiencia de liderar el Proyecto Haramain?

Ha sido un privilegio dirigir el Proyecto Haramain. Considero que hay trabajos que dejan huella en la carrera de una persona y este, sin duda, ha sido uno de ellos.

Nos hemos enfrentado al desafío tecnológico de diseñar y fabricar el primer tren de alta velocidad del mundo capaz de circular por uno de los entornos más hostiles del planeta, el desierto de Arabia Saudí. Es considerado uno de los mayores retos de la industria ferroviaria en su historia, una prueba que hemos sabido superar de manera exitosa tanto desde Talgo como por parte de las empresas que formamos el consorcio español.

¿Cómo se consigue afrontar un reto de este calibre y, aún más, siendo mujer en un país como Arabia Saudí?

Sin duda ha sido un proceso exigente para todos, no solo para mí como mujer. Al reto tecnológico se han añadido la complejidad de coordinación y gestión de todos los trabajos por las diferentes empresas y el desafío de trabajar con una cultura y unos estándares
diferentes a los nuestros.

Es verdad que, al principio, existieron ciertas reticencias por parte de algunas empresas concesionarias a poner mujeres al frente. Talgo entendió que era más importante la experiencia, y yo ya tenía más de 10 años acumulados en la alta velocidad. Me tomé la
decisión como un regalo y como una apuesta valiente de mi compañía.

¿Tuvo alguna dificultad durante su desarrollo?

En proyectos de esta magnitud, decir que no hemos tenido dificultades sería mentir porque, posiblemente, cada día haya tenido un desafío, pero la profesionalidad de todo el equipo ha primado sobre los obstáculos.

Me han preguntado muchas veces si he tenido mayores dificultades por ser mujer. Como decía Henry Ford, “los obstáculos son esas cosas espantosas que ves cuando apartas la vista de tus metas”. Ese también es mi enfoque porque cuando he pensado sobre ello
no recuerdo haber vivido más o menos dificultades que el resto.

¿Considera que España es un buen lugar para ser ingeniera?

Es imprescindible que fomentemos las carreras técnicas en nuestro país. Es paradójico ver cómo tenemos datos de empleos en el campo tecnológico en España que no se cubren por falta de cualificación y cómo en un futuro próximo este sector generará una cantidad muy elevada de los mismos.

La evolución tecnológica en la que estamos inmersos va a demandar muchísimos profesionales en áreas como la inteligencia artificial, la interacción entre personas y máquinas, la digitalización, etc. Nuestras mujeres pueden estar ahí por capacidad, tienen la
oportunidad de acceder a la formación requerida, igual que los hombres. No tiene sentido quedarse fuera de aquello que va perfilando el futuro y nuestra sociedad no puede permitirse desaprovechar el 50% del talento.

Elena Moral, directora de Talgo para el AVE Medina-La Meca de Arabia Saudí

¿Existe una brecha de género en el ámbito en el que trabaja?

Indudablemente hemos avanzado en las últimas décadas, pero actualmente en España solo un 18% de los profesionales en Ingeniería son mujeres. Tenemos mucho camino que recorrer y, como sociedad, debemos trabajar para alcanzar una igualdad real entre hombres y mujeres.

Hay varios ejes, desde mi punto de vista, sobre los que hay que ocuparse. En primer lugar, debemos trabajar sobre nosotras mismas para mejorar nuestra confianza y la defensa de nuestras capacidades. Segundo, en el seno de las empresas, contando con mecanismos que permitan identificar a las mujeres con proyección. Por último, mediante políticas públicas que faciliten el equilibrio entre la vida profesional y la vida personal.

¿Recibió el premio WICE a la Mujer Ingeniera Ferroviaria Europea. ¿Qué supuso?

Significó un enorme reconocimiento a mi trayectoria profesional, pero, desde luego, también de todos los que trabajamos en Talgo. Iniciativas como esta son un impulso al talento femenino que visibiliza a las grandes profesionales que tenemos en el campo de la Ingeniería y ayuda a poner en valor sus trayectorias profesionales.

En Talgo también estamos comprometidos en visibilizar y reconocer el trabajo de la mujer en la Ingeniería. El año pasado lanzamos el Premio Talgo a la Ingeniera Excelente, dotado con 25.000 euros, que busca reconocer a la Ingeniera del Año por su trayectoria profesional y/o académica.

¿Cuáles son los desafíos a los que se enfrentará?

Actualmente mi objetivo es alcanzar el correcto desarrollo en los planes que estamos ejecutando, proyectos en los que se refleja la continua evolución tecnológica y en los que hay que hacer frente a restricciones cada vez más importantes en términos de plazos y
costes para ser competitivos.

¿Cree que la Ingeniería Industrial española está valorada en el exterior?

Por supuesto, la Ingeniería y el sector de la construcción españoles son de los mejores del mundo. España cuenta con cerca de 30 años de experiencia en la ejecución de la alta velocidad, segmento en el cual nuestro liderazgo es un hecho. Eso nos ha llevado a conseguir proyectos como el AVE en Arabia Saudí, el mayor contrato obtenido por un consorcio de empresas españolas a nivel internacional, considerado el proyecto tecnológicamente más complejo por el entorno en el que se desarrolla.