Nació en Barcelona y estudió Electrotecnia en la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Industrial de Barcelona. Sin embargo, su carrera profesional se ha centrado en el waterpolo. Actualmente forma parte del equipo griego Olympiacos. Ha jugado con la selección española en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y Río 2016, quedando en sexta y séptima posición. Habla seis idiomas y está aprendiendo el séptimo: el griego.

¿Cómo fueron sus inicios?

El waterpolo es un deporte minoritario y nadie en mi familia lo había practicado antes, así que mis inicios se produjeron de manera fortuita. De pequeños, mi hermano y yo realizábamos muchas actividades extraescolares deportivas. Éramos muy activos y siempre se repetía la misma escena. Al cabo de las semanas, mis padres eran llamados a una reunión donde recibían el mensaje: “¡Señores, sus hijos son unos terremotos, no paran quietos, son imposibles!. ¡Por favor, hagan algo!”

Un día comenzamos con el waterpolo. Pasando el tiempo, nuestros padres recibieron la esperada llamada y fueron a hablar con los responsables de la piscina. Para su sorpresa, esta vez escucharon un discurso muy distinto: “¡Queremos que sus hijos vengan cada día!”.

Y así fue como empecé con el waterpolo. A partir de entonces fui, de forma progresiva, dejando de lado todas las demás actividades y, poco a poco, comencé a destacar entre mis compañeros. A los 15 años debuté con el equipo absoluto de mi club en un torneo internacional.

Albert Español en los Juegos Olímpicos de Río 2016

¿Cómo compaginó sus estudios de Ingeniería Industrial con su gran pasión por el waterpolo?

Cuando miro hacia atrás en el tiempo, la recuerdo, sin duda, como la etapa más difícil. El waterpolo requiere muchas horas de entreno y dedicación. Compaginar esto con mis estudios en Ingeniería Industrial fue todo un reto.

Me impuse como objetivo finalizar la carrera al ritmo de mis compañeros y acabé en seis años, como la mayoría, para después dedicarme al waterpolo. Lo pude conseguir aplicando el principio que todo ingeniero conoce y que rige en el trabajo, el estudio, el deporte y la vida: fuerza de voluntad y dedicación.

¿Qué consejo le daría a un estudiante que se encuentra inmerso en algún deporte?

Precisamente este: con fuerza de voluntad y dedicación se pueden conseguir objetivos muy altos. Naturalmente es muy importante saber organizarse muy bien, priorizar y ser consciente de cuáles son nuestras posibilidades.

El cuatrimestre que menos asignaturas saqué fueron tres y, el que más, nueve. En ambos casos aprobé todas. Sabía el tiempo que iba a poder dedicar al estudio y me adapté.

¿Qué ha significado para usted participar en los Juegos de Londres 2012 y Río 2016?

Poder participar en las Juegos Olímpicos de Londres 2012 fue una de las experiencias más importantes de mi vida. Desde pequeño había soñado con ello y me sentí realizado como deportista, ya que me faltó poco para ir a Pekín 2008 y trabajé muy duro pensando en Londres.

De Río 2016 guardo un recuerdo agridulce. Ya sabía lo que era participar en unos Juegos y mi motivación era conseguir una medalla. Teníamos un gran equipo y muy buenas posibilidades. Disputamos la fase previa a un nivel altísimo y conseguimos la primera posición de nuestro grupo. Para sorpresa de todo el mundo, la gran favorita, Serbia, no hizo lo propio y nos cruzamos con ellos en cuartos de final. Nos ganaron en un partido difícil y luego vencieron plácidamente las semifinales y la final. Fue muy decepcionante para nosotros.

¿Le han ayudado sus estudios en su trayectoria deportiva?

Creo que el estudio y la dedicación a la Ingeniería nos aportan valores como la concentración, la búsqueda constante de mejora, la capacidad de tomar decisiones rápidamente, de resolver problemas de manera eficaz o de focalizarnos en un objetivo concreto, entre otros. Todos estos valores, sin duda, me han sido de gran ayuda en mi carrera deportiva.

Además de jugar en el Olympiacos, ¿está llevando a cabo algún proyecto personal en paralelo?

Siempre he pensado que hay un punto en el que el mundo laboral y el deporte de élite convergen: se busca rendir al máximo para obtener los mejores resultados posibles, ser lo más competitivo posible.

Esto me ha llevado a participar en un programa que tiene por objetivo trasladar al mundo empresarial los valores del deporte de élite. Realizo presentaciones sobre mi experiencia en el alto rendimiento y sobre cómo aplicar este conocimiento a las empresas, además de explicar mi punto de vista sobre valores que cada vez son más demandados en el entorno laboral: motivación, trabajo en equipo, liderazgo o gestión del cambio.

¿Qué diferencias observa en su deporte entre España e Italia?

En Italia, hay leyes que favorecen el patrocinio de empresas a clubes, permitiendo desgravar impuestos a las compañías que invierten en estos deportes. Gracias a esto, Italia cuenta con ligas muy potentes.

España dispone de un gran tejido de clubes donde se puede iniciar la práctica del waterpolo con facilidad, aunque en Italia se obtiene un mayor apoyo institucional, puesto que los ayuntamientos y la prensa se vuelcan con los deportes de su ciudad. También es muy importante vender el producto, el waterpolo tiene la cualidad de ser muy dinámico e intenso.

twitterlinkedin

No hay comentarios