Hace tan solo 30 años que comenzó a instalarse en España Red Eléctrica, sin embargo, hoy no concebimos una sociedad sin electricidad. Un apagón en los años 50 era un problema relativamente menor, pero hoy paralizaría completamente nuestra vida.

Nació en 1985 con un equipo de 93 personas y una red de 10.500 km que hoy se ha convertido en más de 1.700 trabajadores y 42.000 km de líneas eléctricas. Dicha red transporta la electricidad a través de empresas comercializadoras de baja tensión, llevando la energía desde las centrales a los núcleos de consumo.

Pero para la creación y gestión de esta red de transporte eléctrico fue imprescindible aplicar el desarrollo de la Ingeniería Industrial. En un principio, se contó con los conocimientos de la Escuela de Ingeniería de Barcelona y el generador de corriente eléctrica denominado Dinamo de Gramme, hasta que se fue avanzando en la construcción de maquinarias más especializadas para promover la energía. El desarrollo tecnológico aplicado a la electricidad comenzó a incorporarse en los altos hidráulicos del Pirineo antes de pasar a las fábricas y finalmente a la ciudad.

Desde sus inicios, Red Eléctrica se ha caracterizado por ser pionera en nuestro país. Puso en marcha el primer operador de sistema de redes de alta a baja tensión, rompiendo así con el monopolio que había entonces, y en la actualidad mantiene el primer centro para la integración segura de las energías renovables.

PAULINA BEATO EN LOS INICIOS DE REE

Uno de los antecedentes que dio lugar al nacimiento de Red Eléctrica en el pasado siglo fue el Instituto Nacional de Industria (INI), creado para la industrialización autárquica de España. En los años 70, Juan Manuel Kindelán había creado un espacio de libre pensamiento y nuevas ideas para la modernización del país, que fueron imponiéndose tras la muerte de Franco. A través de ese laboratorio se fue llevando a cabo el estudio, la planificación y desarrollo corporativo de los problemas y las frustraciones de las empresas más importantes del país en los diferentes sectores industriales como el carbón, el petróleo, el gas y la electricidad.

Paralelamente, el Partido Socialista Obrero Español introducía en su programa electoral para los comicios de 1982 medidas que favorecían la creación de esta Red Eléctrica nacional, dejando desfasadas las propuestas políticas planteadas por Unión Centro Democrático. Una vez constituido el nuevo gobierno de Felipe González y renovados los cargos de los altos directivos de Industria y Energía se priorizó la reconsideración del programa nuclear. Aquello dio lugar a un nuevo Plan Energético Nacional que sentó las bases para la reconversión del sistema eléctrico y la fundación de Red Eléctrica de España (REE).

Tras constituirse la empresa, se nombró a la catedrática de análisis económico, técnico comercial y economista del Estado, Paulina Beato, que ya había trabajado en la preparación del Plan Estratégico de Energía a principios de los años 80.

Para la consolidación del equipo directivo contó con Jorge Fabra como delegado de Gobierno; Pedro Rivero como consejero del sector eléctrico, que posteriormente pasaría a la vicepresidencia de UNESA; y Pedro Meroño como consejero delegado.

La sede de la empresa se instaló en La Moraleja (Madrid), donde estaba Aseléctrica, una sociedad creada por la patronal eléctrica UNESA a finales de los setenta y considerada el embrión de REE. Una vez disuelta, la nueva Red Eléctrica asumió el patrimonio, los derechos y las obligaciones, aunque todos los trabajadores e implicados coincidían en que su creación era mucho más ambiciosa.

Paulina Beato y su equipo directivo se enfrentaron al reto fundamental de crear una empresa de principio a fin, es decir, desde la compra de las redes existentes con deuda de REE avalada por el Estado a decidir las nuevas inversiones que se iban a llevar a cabo en la red.

CONSOLIDACIÓN Y DESARROLLO

Cuatro años después, en 1988, la presidenta dejó REE para incorporarse al Consejo de Administración de Banesto y fue Jorge Fabra quien consolidó los primeros pasos. Se llevaron a cabo aspectos como el desarrollo y la toma de control de las redes, la descentralización de la explotación, la construcción de la red de fibra óptica o la construcción de la interconexión con Marruecos.

A principio de la década de los 90, REE culminó la toma de control directo de los activos de transporte, que se apoyaba en la creación de CEREX y las ZOM. También compró activos de transporte a otras empresas eléctricas como FECSA, Hidroeléctrica de Cataluña, Sevillana de Electricidad y Unión Fenosa, y puso en marcha un programa de construcción de edificios para albergar las sedes de las direcciones regionales y las Zonas de Operación y Mantenimiento.

BAJO LA MIRADA INTERNACIONAL

En 1992, REE tuvo que hacer frente a los Juegos Olímpicos de Barcelona, la Exposición Universal de Sevilla y la Capitalidad Cultural Europea de Madrid; tres acontecimientos que pusieron a España bajo la lupa de la comunidad internacional. Por ello elaboró, un año antes, y en colaboración con las compañías eléctricas y las administraciones públicas, varios planes específicos para asegurar la calidad del suministro en las tres ciudades. Además, creó el Comité de Medio Ambiente para definir la política en ese terreno y, posteriormente, el Código de Conducta Medioambiental.

En 1997, con Pedro Mielgo al frente, comenzó la privatización de REE con su salida y posterior cotización en Bolsa. A su vez, lideró la compra de los activos de transporte de Endesa, Unión Fenosa e Iberdrola y creó filiales para operar en el exterior y en el sector de las telecomunicaciones. Durante ese proceso, asumió la adaptación al nuevo marco normativo derivado de la Ley del Sector Eléctrico. Todo ello sin descuidar las inversiones en la red de alta tensión y el desarrollo de las interconexiones internacionales.

El objetivo de simplificar la organización de las empresas llevó a REE a implantar un nuevo modelo de operación integrada del sistema eléctrico que modificó la anterior estructura regional. Una iniciativa que pretendía conseguir una operación más segura y fiable centralizando las operaciones en La Moraleja y en Tres Cantos (Madrid).

Durante la presidencia de Pedro Mielgo, REE comenzó a operar en el exterior y diversificó sus actividades, entrando en áreas de negocios como las telecomunicaciones y la consultoría. Como resultado de esta apuesta, la empresa construyó dos filiales: la Red Eléctrica Internacional (REI) y la Red Eléctrica de Telecomunicaciones, que operó con la marca Albura.

EL NUEVO MILENIO

La preocupación generalizada por el llamado efecto 2000 también se evidenció en la sede de REE. Estuvieron más de dos años preparando un laborioso plan de actuación que finalmente quedó como anécdota histórica.

Los años que siguieron dotaron a REE de un crecimiento paulatino y un posicionamiento nacional e internacional. Compró los activos del transporte eléctrico de Enel Viesgo, completó la adquisición de los que pertenecieron a Iberdrola, se firmó un nuevo Plan Estratégico para el periodo 2005-2009 y se llevó a cabo la venta de la filial Red Eléctrica de Telecomunicaciones de la mano del presidente Luis Atienza.

En 2005, REE afrontó sus máximos históricos en demanda eléctrica y a día de hoy ha finalizado la conexión de la red peninsular con los archipiélagos de Baleares, que utiliza el desarrollo industrial de conversión de corriente alterna, abaratando los costes en su producción.

Red Eléctrica de España conecta actualmente a 45 millones de ciudadanos, ofreciéndoles una gran seguridad y fiabilidad en el suministro eléctrico. Además, cuenta con el nuevo reto industrial de incrementar la incorporación de las energías renovables para garantizar una sostenibilidad energética limpia.

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