Las exigencias de la Industria 4.0

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Miguel Iribarri

Por todas partes se oye hablar de Industria 4.0 pero cuando se pregunta qué es exactamente y para qué sirve, las respuestas son poco claras, o simplemente se limitan a enumerar varias tecnologías habilitadoras que efectivamente son un componente de la Industria 4.0 pero ni mucho menos el único, ni tan siquiera el fondo del asunto.

Resultaría más correcto llamarla economía conectada, economía digital o Industria conectada y es fundamental entender que para mirar el camino cada empresa tiene que crear su propio universo digital visualizando y partiendo de su propia casuística, sus necesidades y sus problemáticas. Unas empresas partirán de un punto fundamentalmente analógico o incluso manual y otras estarán en diferentes estados de convivencia entre lo digital y lo analógico.

Esta adaptación digital permitirá poder interconectarse a nivel interno y externo, tanto en la producción como en la gestión o en la economía de empresa. Precisamente el elemento disruptivo fundamental es que la tecnología posibilita esa interconexión digital.

La avalancha de información poco ordenada y práctica está suponiendo para muchas empresas, y sobre todo pymes, un escollo importante o, lo que es peor, que inviertan en tecnologías de las que no se obtiene el provecho y beneficios adecuados.

Las metodologías, tecnologías y herramientas deben ser fácilmente reconocibles, con aplicaciones sencillas y fáciles de incluir en el funcionamiento de la empresa. No se pueden asumir sistemas y actuaciones que paralicen completamente la empresa. Además, es necesario planificar una adaptación por etapas para poder digerir y explotar los nuevos funcionamientos.

Pero ¿por qué es tan importante estar alineado con la economía conectada?

Uno de los paradigmas que lo cambia todo es el cliente, que se convierte en protagonista principal y ahora exige:

  • Una mejor relación precio/calidad.

  • Quiere que el producto esté hecho expresamente a su gusto o que el servicio se lo presten como si fuera el único cliente. Es decir, la personalización es definitiva y como consecuencia la flexibilidad en la fabricación de productos o la prestación de servicios.

  • Rapidez: las prestaciones se quieren de mañana para ayer. Hasta ahora el grande se comía al pequeño. Ahora es el rápido el que se come al lento.

De cara a la empresa, cuyo objetivo central es obtener beneficios, la implantación de la Industria 4.0 le permite ser una empresa más competitiva, pudiendo ofrecer productos/servicios con mayor valor añadido, aportando más calidad, seguridad y garantías y ampliando su oferta de productos/servicios. En un horizonte futuro, todo producto sometido a la suficiente presión digital pasa a ser un servicio.

Cuando se conectan todos los elementos de un sistema digital, obtenemos modelos de negocio de tipo red neuronal, de forma que todos los elementos nos permiten situarnos en un fenómeno holístico, de manera que se obtienen nuevos productos, calidades y sistemas de funcionamiento diferente y que suponen mayor valor añadido.

Por tanto, la 4ª revolución industrial no es una Evolución, sino una Revolución.

Está basada en la conectividad y como soporte utiliza la digitalización que hace que todo esté conectado, utilizando, entre otros elementos, las tecnologías habilitadoras.

Por tanto, no se trata de robótica, ni de programación, ni de mecatrónica, ni incluso de elementos simplemente físicos. Es algo que nos afecta a todos y por tanto se debe
tener una visión de 360º.

Pero también es cierto que actualmente y como consecuencia de ser algo novedoso, la Industria 4.0 está rodeada de muchos fuegos artificiales y es necesario bajar a la realidad creando objetivos alcanzables.

En una visión general de la industria conectada podríamos hablar en primer lugar de diferentes tipos de innovación, donde por ejemplo, cualquier empleado puede moverse por la fábrica obteniendo todos los datos que necesita o mejorar la eficiencia con ‘lean manufactoring’, información tecnológica operativa y conexión desde el centro de datos a la sala de control para poder colaborar y compartir las mejores prácticas, los activos como productos en curso, ajustar calendarios, ajustar producción a los pedidos, etc. Hay un flujo de información constante y los diferentes agentes participan en todo el conocimiento y la tecnología.

Además, como elemento adicional, la simulación cobra una importancia relevante, ya que nos permite pasar del mundo real al mundo virtual y viceversa, obteniendo distintas alternativas y soluciones. De ahí la gran relevancia que están tomando actualmente los gemelos digitales.

Todo ello genera gran agilidad para conectar y colaborar con proveedores, clientes y con todo el entorno que rodea a la producción, la gestión y la organización, sin olvidar por supuesto la importancia vital de la seguridad física y cibernética.

Reflexiones para su aplicación e implantación:

  • Debe existir una labor pedagógica en la empresa, conseguir que sea una implantación aceptada por todos y sostenible.

  • Hay que presentar y conocer casos reales de éxito. Ver las posibilidades y oportunidades para el presente y para el futuro.

  • Debe haber una discriminación de la información según los niveles de responsabilidad en la empresa, pero al final todos los empleados y dirección deben estar coordinados para que todo fluya.

  • Es necesaria una identificación, conocimiento y aplicabilidad particularizada de las tecnologías habilitadoras. Cada empresa se mueve en un marco digital diferente y hay que encontrar el apropiado para cada empresa.

Algunas dificultades para vencer:

  • Importante coste económico y coste personal que ya requiere un cambio en la forma de pensar.

  • Actualmente trabajamos de forma sistemática y lineal, por lo que debemos cambiar a un funcionamiento transversal.

  • Dificultad en la gestión del talento por el poco personal cualificado y la alta rotación.

  • Aparición de nuevos agentes competitivos, empresas que empiezan a competir en campos ajenos a los suyos propios y se convierten en líderes con una visión distinta a la estándar.

  • El acceso a estas tecnologías no puede compararse en el mercado porque requiere estar completamente adaptado a cada empresa teniendo en cuenta su casuística particular.

  • Aparece la nueva figura del vigilante tecnológico, que es el que debe estar prospectando el entorno y tratando de aplicar novedades, incluso de otros sectores al suyo propio.

  • La dirección de la empresa se tiene que adaptar a la nueva situación.

  • Es importante una visión global, aunque se implementen las tecnologías habilitadoras de forma secuencial.

La Industria 4.0, la economía conectada, ya está aquí. Y la empresa que no se adapte tendrá serios problemas de subsistencia.

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