Nacido en Zaragoza, actualmente reside en Göttingen, una pequeña ciudad del centro de Alemania. Ingeniero industrial con especialidad Mecánica por la ETSII de Zaragoza, comenzó su carrera laboral antes de haber entregado el Proyecto Fin de Carrera. Tras su paso por Arthur Andersen & Co., estuvo 14 años en SEA Tudor, empresa que le serviría como trampolín para trabajar en Alemania gracias a una oferta del grupo al que pertenecía, Exide Technologies. En la actualidad lleva 14 años en Alemania y es jefe de Ventas en Piller Blowers & Compressors GmbH.

¿Fue complicada la decisión de trabajar fuera de España?
Nos lo tomamos como un proyecto más. Mi mujer es también ingeniera y lo planteamos así. La multinacional a la que pertenecía, Tudor, me hizo una oferta muy interesante para trasladarnos a Alemania, y tras evaluar pros y contras decidimos aceptarla. En ese momento nuestros hijos tenían 10 y 6 años, mi mujer tuvo que dejar su trabajo en España y el proyecto en sí fue largo y duro. Pero visto ahora, catorce años más tarde, los cuatro creemos que mereció mucho la pena.

¿Cuál es su función en Piller?
Coordino y soy miembro activo de un equipo de ocho ingenieros de seis nacionalidades diferentes que se encarga de ser el interface técnico en primer lugar, y comercial en segundo, entre los clientes y nuestra fábrica de Moringen. En Piller diseñamos, fabricamos, instalamos y mantenemos ventiladores y compresores de alto rendimiento para aplicaciones industriales especiales, como por ejemplo compresión de gases corrosivos a altas temperaturas o compresión mecánica de vapor. Esta última aplicación es la más importante hoy en día, pues permite optimizar la evaporación, cristalización o concentración, reduciendo al mínimo el consumo energético y la generación de dióxido de carbono.

¿Cómo describiría el sector de la Ingeniería en Alemania?
Mi experiencia personal es en el sector de producción de bienes de equipo, tanto en Alemania como en España. A grandes rasgos diría que no hay una diferencia sustancial entre los ingenieros alemanes y los españoles, al menos los que yo he conocido. A nivel más superficial, los tópicos son ciertos. Los ingenieros alemanes son un poquito más rígidos mientras que los españoles son más creativos y capaces de improvisar soluciones sobre la marcha.

¿Qué rasgo común destacaría que tiene el sector en ambos países?
El grado de responsabilidad. Lo que se espera del ingeniero es que tome decisiones, lidere equipos de trabajo y sobre todo sea capaz de trabajar de forma autónoma y responsable.

¿Cómo es visto un ingeniero industrial español en Alemania?
Con total normalidad. No he percibido en estos catorce años, ni en los anteriores que sin vivir aquí todavía tenía que venir frecuentemente, que haya un trato diferenciado por el hecho de ser español. Además, España y lo español es muy querido y respetado en Alemania.

¿Alemania es un país con grandes oportunidades para los ingenieros industriales españoles?
Sin duda. Hay un tejido industrial muy grande y en crecimiento permanente, sobre todo de cara al sector exterior. La industria alemana es exportadora por vocación. En la actualidad, los mercados son globales y las empresas exportadoras necesitan profesionales cualificados con alta formación intercultural que permitan detectar y canalizar las necesidades de los clientes de todo el mundo, convirtiéndolas en especificaciones que la fábrica pueda entender y producir.

¿Cuáles fueron sus pasos tras acabar la universidad?
Tres semanas después de entregar el último trabajo de quinto curso, y mientras hacía el Proyecto Fin de Carrera, empecé a trabajar en Arthur Andersen & Cia SRC, en la sección de auditoría contable. En esta empresa pasé dos años que me permitieron completar mi formación desde el punto de vista económico y de administración empresarial, a la vez que sumar mi primera experiencia profesional. De allí pasé al departamento de Diseño de Baterías Industriales de SEA Tudor en Zaragoza, más relacionado en principio con mis estudios de Ingeniería Industrial especialidad Mecánica.

¿Qué echa más de menos de vivir en España?
Lo primero la familia. En un nivel más prosaico, el ternasco y las migas de Aragón, el marisco, las tapas, las retransmisiones deportivas “a la española”. Pero de lo uno y de lo otro nos desquitamos cuando vamos a Zaragoza de vez en cuando.

¿Qué es lo que más le gusta de vivir en Alemania?
Las condiciones de trabajo o el sistema educativo. Especialmente me gusta cómo está todo descentralizado. Es un país con aproximadamente la misma superficie que España, con el doble de población pero con ciudades más pequeñas y con muchos pueblecitos con pocos habitantes a no más de cinco kilómetros entre unos y otros, y en los que se puede vivir muy bien y muy tranquilamente.

La vida en Alemania no es mejor ni peor que en España, es diferente, pero basada en los mismos principios básicos. Se puede acostumbrar uno muy rápidamente, aunque no sin esfuerzo. El cambio de país no tiene que ser un factor determinante para decidirse a marcharse a trabajar al extranjero.

Respecto al idioma no hay que preocuparse tampoco demasiado. Aprender alemán no es sencillo, pero después de aprobar Mecánica de Fluidos no hay nada difícil.

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