La digitalización de nuestras vidas no es más que la punta de un colosal iceberg. Tras las tecnologías que día a día usamos para acciones tan cotidianas como llamar a nuestros seres queridos o consultar un periódico en Internet, se esconde algo mucho más grande, global y disruptivo: la Cuarta Revolución Industrial.

El origen de este concepto nace a principios de la década de 2010 al amparo del sector automovilístico y del Gobierno de Alemania. En la Feria de Hannover de 2011, uno de los encuentros industriales más importantes del mundo, fue presentada la Estrategia de Alta Tecnología del ejecutivo alemán, en la que se describía una producción industrial cuyos productos y máquinas están interconectados entre sí digitalmente. Este informe recogía por primera vez el concepto de Industria 4.0 para denominar al conjunto de acciones dirigidas a lograr la denominada fábrica inteligente.

En 2014, la Unión Europea lanzó el plan Horizonte 2020 para promover el desarrollo de la Investigación, la Ciencia y la Industria. Como objetivo a medio plazo, desde Europa se estableció que en el año 2020 el PIB proveniente del sector industrial debía ser de, al menos, el 20%.

Para este fin, el Gobierno de España elaboró el pasado año la iniciativa ‘Industria Conectada 4.0’, la cual se circunscribe en la Agenda para el Fortalecimiento del Sector Industrial en España, estando también asociada a la Agenda Digital para España.
Este plan recoge distintas líneas estratégicas y diferentes áreas de acción, englobadas en cuatro fases principales: garantizar el conocimiento y desarrollo de competencias de Industria 4.0, fomentar la colaboración multidisciplinar, impulsar el desarrollo de una oferta de habilitadores y, por último, promover la puesta en marcha de la Industria 4.0.

LAS REVOLUCIONES INDUSTRIALES

Parece indiscutible que desde la entrada del siglo XXI venimos asistiendo a un cambio global, basado en los procesos digitales. Ahora, en el año 2016, son muchos los académicos y expertos que no dudan en afirmar que nos encontramos en los albores de la Cuarta Revolución Industrial.

En la segunda mitad del siglo XVIII, la invención de la máquina de vapor marca un hito del ingenio humano. Los historiadores no logran acordar el nombre del inventor de este artilugio ya que, entre otras cosas, se trató de un invento que rápidamente se propagó por Inglaterra, implementando distintas mejoras y modificaciones en función de los diferentes usos industriales para los que fuera adquirida. La máquina de vapor lo cambió todo. Fue el primer motor de combustión externa capaz de generar energía mecánica. Esto supuso el mayor avance de la Ingeniería desde el Neolítico, reinventando la industria, la sociedad y la economía. Durante estos años la máquina de vapor permitió la invención del ferrocarril, la mejora de los barcos o la creación de telares mecánicos. La renta per cápita aumentó como nunca antes lo había hecho en la historia, surgieron nuevos ideales políticos y provocó un gran éxodo rural que dio lugar a las grandes urbes tal y como hoy día las conocemos. La Primera Revolución Industrial cambió las reglas del juego.

Desde 1870 hasta la Primera Guerra Mundial se produce la Segunda Revolución Industrial. A diferencia de la anterior, sus detonantes fueron un conjunto de avances surgidos en esta época. Entre finales del siglo XIX y principios del XX comienzan a tomar relevancia fuentes de energía diferentes al carbón como el petróleo, el gas o la electricidad. En este periodo también se inventan dos nuevos modos de transporte: el automóvil y el avión, y dos sistemas de comunicación: el teléfono y la radio. Además de producirse un cambio significativo en los modelos económicos estatales, en estas décadas nace la denominada ‘Primera Globalización’, propiciada por el gran avance de las telecomunicaciones.

La Tercera Revolución Industrial nace a mediados del pasado siglo y surge de los avances en la automatización de procesos y técnicas, adquiriendo las máquinas una mayor autonomía para fabricar productos industriales. En esta ocasión, a diferencia de las dos anteriores, estuvo liderada por países no europeos, como Japón y Estados Unidos. Los principales exponentes de esta nueva era industrial los conformaron avances como la fibra óptica, el desarrollo de la nanotecnología e Internet, aunque también cabe destacar el incuestionable desarrollo de otras áreas como la biomedicina, la tecnología aeroespacial y la robótica.

Desde principios de 2010 nos encontramos en un nuevo panorama tecnológico e industrial, abanderado por el universo digital y la interconexión de los objetos.

Etapas web

LA CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

Hace unos meses, los medios de comunicación de todo el mundo se hacían eco de una relevante noticia: 7,1 millones de puestos de trabajo desaparecerán en todo el mundo entre 2015 y 2020 a causa de la digitalización de la industria, también llamada ‘Cuarta Revolución Industrial’ o ‘Industria 4.0’. Por contra, se crearán 2,1 millones de nuevos empleos en el mismo período de tiempo. Estas eran las conclusiones de un estudio presentado por el World Economic Forum (WEF) titulado ‘The future of jobs’ con motivo del XLVI Foro Económico de Davos que tuvo lugar el pasado mes de enero. Aunque algunos expertos advierten que no se ha de ser tan catastrofista, lo cierto es que no podemos desmentir que nos encontramos ante un nuevo panorama laboral, social, político y económico; y esto lo cambiará todo.

Para la gran mayoría de la población, el término de Industria 4.0 pasa desapercibido, sin embargo, esto no quiere decir que esta nueva área industrial no repercuta en todos y cada uno de nosotros. Solo hay que fijarse, por ejemplo, en la industria automotriz. En el cuadro inferior se pueden observar los distintos elementos que identifican a la Industria 4.0 aplicados al sector del automóvil.

Al tratarse de un fenómeno tan reciente y no poseer una perspectiva histórica de los acontecimientos que se están produciendo en estos momentos de manera global, es difícil hacer una clasificación cerrada de las distintas innovaciones que aglutina la Industria 4.0. Según el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, son cinco los aspectos principales de la Cuarta Revolución Industrial: los sistemas ciberfísicos, la industria y los productos inteligentes, el Internet de las cosas, la hiperconectividad y el big data. Sin embargo, ingenieros industriales como Miguel Iriberri, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales de España y director del grupo Contec, señala una clasificación más extensa que agrupa de manera más exhaustiva los distintos elementos de la Industria 4.0.

LA INDUSTRIA 4

FACTORES DE LA INDUSTRIA 4.0

Big data e inteligencia artificial_ En el mundo digital que vivimos hoy en día, desde cada letra que se teclea a cada compra que se realiza es convertida en datos almacenados para su posterior análisis. El denominado ‘big data’ vendría a ser el cúmulo de informaciones dedicadas a encontrar patrones para, entre otros usos, anticiparse a la necesidad de los clientes. Aplicado a la industria, el big data está adquiriendo gran relevancia gracias a su uso para lograr una mayor eficiencia de los procesos industriales. Además, esta nueva disciplina viene asociada a la inteligencia artificial, ya que gracias a los datos masivos, las máquinas podrán aprender de forma más eficaz y continua.

Internet de las cosas_ Quizás sea uno de los elementos de la Industria 4.0 que más ha calado en la sociedad en los últimos años. La hiperconectividad está a la orden del día y cada vez más objetos cotidianos cuentan con conexión a Internet. En el plano industrial esto se traduce en el control total de forma remota de los sistemas. Gracias al Internet de las cosas podemos monitorizar el funcionamiento de un brazo robótico que esté en el otro lado del mundo o saber, vía Internet, el gasto energético de una planta a tiempo real.

Robótica colaborativa, sistemas ciberfísicos y sensórica_ La robótica ha experimentado un exponencial desarrollo en las últimas décadas. La nanotecnología ha contribuido favorablemente al desarrollo de esta disciplina, pero otro de los grandes factores ha sido la apertura de los centros tecnológicos y la ‘popularización’ de esta especialidad. Un ejemplo de ello es la Defense Advanced Research Projects Agency (Darpa), que hizo público en 2011 un proyecto colaborativo para desarrollar un nuevo vehículo de combate, reconocimiento y evacuación, apelando al “poder de la multitud”. Los ingenieros del DARPA trabajaron y eligieron los tres prototipos más interesantes, a partir de los que se trabajó en el modelo final.

Por otra parte, uno de los mayores factores que convierten a las máquinas en autónomas es el uso de sensores. Gracias al desarrollo de estos, un coche, por ejemplo, puede aparcar sin ayuda de conductor. En el sector industrial la sensórica está a la orden del día, contando con múltiples dispositivos como interruptores de posición, controladores de fluidos, detectores capacitativos o células fotoeléctricas.

La realidad aumentada y virtual_ Ha de diferenciarse la realidad aumentada de la realidad virtual. La primera trataría de superponer capas digitales al mundo real por medio de una pantalla o visor que puede ir desde un smartphone a unas gafas, mientras que la segunda sería una completa inmersión del sujeto en un universo virtual.

Aunque estos campos están en desarrollo desde los años 70 del pasado siglo, gracias al avance de las pantallas, las cámaras y el diseño virtual, en los últimos tiempos ha sufrido una gran progresión.

Representación de la realidad aumentada aplicada a la monitorización industrial (imagen: Siemens)
Representación de la realidad aumentada aplicada a la monitorización industrial (imagen: Siemens)

En la actualidad, la realidad aumentada y la realidad virtual pueden ser usadas para muchos fines que van desde la monitorización de procesos industriales a la formación digital de trabajadores mediante simuladores de tareas.

Simulación y personalización_ En la Cuarta Revolución Industrial es posible reproducir procesos industriales mediante software ajustando distintos parámetros para así obtener el más eficiente. Esto viene de la mano de la personalización, ya que gracias a las simulaciones los productos podrán adaptarse a las necesidades de cada cliente sin que esto conlleve un gran coste. En 2012, por ejemplo, la NASA simuló 8.000 opciones del aterrizaje en Marte del robot Curiosity, algo que otorga una eficiencia y probabilidades de éxito que rozan la totalidad.

Impresión 3D y fabricación aditiva_ Al igual que muchos de los componentes que se llevan utilizando algunos años en la industria, las impresoras 3D han vivido una gran popularización en los últimos dos años. Sin embargo, lejos de ser los aparatos que pueden adquirirse en comercios de electrónica, las impresoras 3D utilizadas en la industria son caros equipos capaces de fabricar piezas, repuestos e incluso estructuras hechas a base de diferentes materiales aditivos.

Cibermercados_ Los diferentes actores involucrados en toda la cadena del proceso industrial cuentan ahora con nuevos métodos de actuación. La aparición de Internet y el desarrollo de servicios de comunicación, compraventa y transacciones financieras han favorecido a que los cibermercados, empresas y clientes tengan un nuevo punto de encuentro, mucho más directo, rápido y eficaz. La economía global ha entrado en una nueva era tras la digitalización de las grandes transacciones financieras.

INDUSTRIA CONECTADA 4.0

El pasado 5 de octubre de 2015 se presentaba el informe ‘Industria Conectada 4.0: La transformación digital de la industria española’. Este documento, enmarcado en el plan Horizonte 2020 de la Unión Europea, marca tres objetivos principales. El primero de ellos es incrementar el valor añadido industrial y el empleo cualificado en el sector industrial. En segundo lugar, favorecer el modelo industrial de futuro para la industria española con el fin de potenciar los sectores industriales de futuro de la economía española y aumentar su potencial de crecimiento, desarrollando a su vez la oferta local de soluciones digitales. Y, en último término, desarrollar palancas competitivas diferenciales para favorecer la industria española e impulsar sus exportaciones.

En la actualidad, la industria española representa el 13% del valor añadido y emplea al 11% de la población ocupada. Además, las cifras varían notablemente entre las distintas comunidades autónomas españolas.

Incluido también en el plan estatal, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo ha creado el Consejo Rector Industria Conectada, compuesto por representantes de los distintos sectores implicados en la Cuarta Revolución Industrial. Dicho Consejo separa sus actuaciones en tres órganos. En un primer lugar, la Oficina de Proyecto, conformada por trabajadores del Ministerio de Industria, Energía y turismo, y encargada de la gestión de proyectos y de coordinar a los diferentes actores involucrados. Le sigue el Consejo Asesor, encargado de identificar las tendencias tecnológicas de Industria 4.0 y de elaborar informes y recomendaciones. Y, por último, se encuentran los grupos de trabajo que conforman distintas empresas industriales, asociaciones y clústeres, las entidades tecnológicas, expertos investigadores y docentes de distintas universidades, además de distintos organismos públicos

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