JUAN CARLOS SANTOS FERNÁNDEZ

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¿Cómo fueron sus inicios en el mundo de la Ingeniería?

Inicialmente, comencé mi carrera profesional en una fábrica de estructuras de madera. Al poco tiempo, junto con otros compañeros, formalicé nuestro propio proyecto empresarial con la creación de Media Madera, una ingeniería con fábrica propia que se dedica al diseño, cálculo, fabricación y montaje de estructuras de madera, que últimamente se ha híper-especializado en puentes de madera.

¿Qué destacaría de toda su trayectoria profesional como ingeniero?

Uno de los aspectos más destacados de mi trayectoria profesional es el continuo aprendizaje que implica estar siempre ofreciendo tanto soluciones cada vez más innovadoras como productos de más calidad y complejos.

A lo largo de su carrera laboral, ¿qué cambios ha vivido la profesión del ingeniero y cómo le han afectado?

Creo que el ingeniero industrial ‘de antes’ era más generalista y resolutivo en problemas concretos y reales. Sin embargo, en la actualidad está enfocado hacia la especialización en alguna área de conocimiento, se le ha convertido en un técnico más especializado y burócrata-administrativo.

Usted es especialista en estructuras de madera y más concretamente en puentes de este material. ¿Por qué decidió enfocar su profesión a este ámbito?

Sí, soy especialista en puentes de madera, aunque con visión general y de conjunto. Decidí dedicarme a este ámbito cuando trabajaba en el sector donde comencé mi carrera, en donde había un nicho de mercado que te llevaba a nuevos retos con puentes cada vez más grandes y complejos. Siempre que pregunto si alguien conoce puentes de más de 100 metros de luz realizados en acero o en hormigón, la respuesta es afirmativa. Sin embargo, cuando cambio los puentes de acero o de hormigón por los puentes de madera, la respuesta siempre es negativa. Estamos trabajando en ello con el objetivo de que en un futuro los haya.

¿Puede darnos su valoración sobre el sector de las estructuras de madera en España?

Es un sector que no llega a ser residual, pero que se encuentra muy atomizado y compuesto por empresas de pequeño tamaño y de perfil bajo. Esto se debe a que no hay apenas grandes empresas en el sector y, las que hay, no son tan grandes. Hay que reconocer que ha habido cierta reticencia a utilizar la madera estructural como elemento sustitutivo del acero y del hormigón debido sobre todo a sus limitaciones físicas, la durabilidad y su comportamiento a fuego. Sin embargo, gracias a mejoras tecnológicas, como como fue la aparición de la madera laminada encolada, mejoras como el desarrollo de su tecnología de secado, técnicas de tratamiento y de transformación, se ha redescubierto la madera convirtiéndose ya en el material de construcción del futuro.

En su opinión, ¿qué se debería hacer para potenciar el perfil de ingeniero sénior en nuestro país?

Desde mi punto de vista, se deberían poner en valor mediático y social grandes obras de una forma ‘publicitaria’ más activa, quizá a veces incluso agresiva. Pienso que los colegios aquí juegan un papel fundamental.

¿Cree que su profesión está justamente valorada en España, tanto social como laboralmente?

Sí, aunque quizá esta situación va empeorando con el tiempo, a veces incluso por nuestra propia inacción. En este tema, los colegios nuevamente tienen mucho que aportar.

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