Hace 20 años, un grupo de ingenieros industriales del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Álava decidió poner en marcha una organización no gubernamental para el desarrollo (ONGD), a la que pronto se sumaron los compañeros de Vizcaya y Guipúzcoa, con la que poder colaborar en acciones sociales que promoviesen el desarrollo de zonas desfavorecidas del mundo. El nombre de la organización, ICLI, es un acrónimo híbrido entre el castellano, ‘Ingeniería para la Cooperación’, y su equivalente en vasco, ‘Lankidetzarako Ingeniaritza’. Tras estos 20 años de esfuerzo y trabajo, ICLI ha colaborado en más de 130 proyectos en 22 países y cuenta con 450 asociados.

Con 22 proyectos y microproyectos en ejecución, ICLI se encuentra celebrando el veinte aniversario de su fundación. El portal web ICLI20, puesto en marcha por esta ONGD, narra veinte testimonios de miembros de ICLI, colegiados en su mayoría, y otros veinte de personas de algunos de los países en los que la organización ha ejecutado proyectos durante este tiempo.

“El hospital de Diriamba ha favorecido unas relaciones equitativas de género, combatiendo la discriminación que en el ámbito de la salud sufren las mujeres”, comenta Nidya Argüello, de Nicaragua, en uno de los 20 testimonios del portal ICLI20. Nidya hace referencia a la ampliación de un hospital del departamento de Carazo (Nicaragua), en el que ICLI comenzó a trabajar en 2002, financiado parcialmente por fondos del Gobierno Vasco. Este caso es tan solo un ejemplo de los más de 130 proyectos y microproyectos que ha realizado ICLI, sumando un total de 17 millones de euros. El 32,81% del presupuesto ha ido destinado a proyectos de educación, el 20,17% al sector de la salud, un 18,57% a infraestructuras eléctricas y acuíferas, un 14,76% a proyectos de carácter productivo y, por último, el 10,41% a acciones con mujeres.

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La principal misión de ICLI es promover el desarrollo integral de zonas desfavorecidas con iniciativas que logren una autonomía funcional tras la colaboración. Un aspecto esencial, ya que de esta manera no solo se garantiza la construcción de infraestructuras, sino que también se forma a personas de la región para que sepan cómo utilizarlas y gestionarlas. ICLI intenta aprovechar al máximo su principal ventaja, el equipo humano, ya que la organización está compuesta en su mayoría por ingenieros industriales con una gran trayectoria profesional que tienen la capacidad de minimizar la necesidad de recursos para construir infraestructuras altamente funcionales y de calidad. El hecho de tener el apoyo de los distintos colegios oficiales de ingenieros industriales del País Vasco conlleva también un coste mínimo de infraestructura y gestión, ya que estos, mediante convenio, prestan apoyo a ICLI.

La organización ha sufrido un gran crecimiento en estos 20 años de historia, convirtiéndose en una de las organizaciones no gubernamentales para el desarrollo de infraestructuras más relevantes del panorama nacional. En 1998, el Gobierno Vasco otorgaba a ICLI el reconocimiento de Asociación de Utilidad Pública. Sin embargo, hasta 2001, a esta ONGD pertenecían tan solo los ingenieros industriales de Álava. Es en este año cuando los colegios de Vizcaya y Guipúzcoa entran a formar parte de ICLI, lo que supuso un considerable aumento del número de socios. El último gran paso en la historia de esta organización ocurría el pasado año, cuando la Diputación Foral de Álava incluyó a ICLI en el decreto que determina las actividades prioritarias de mecenazgo de Álava.

En estos momentos, esta organización se encuentra ejecutando 15 proyectos de diferente tipología en Costa de Marfil, Perú, Etiopía, Bolivia, R. D. Congo, Ruanda y Benín. Sus principales metas son la contribución a la pacificación de Costa de Marfil, el empoderamiento de la mujer y relaciones de igualdad por la capacitación de género, la mejora de las condiciones de salud, la nutrición y educación, la rehabilitación de pozos de agua potable y el apoyo escolar a niños y niñas en situación de pobreza extrema, entre otros objetivos.

Además, presentaron hace algunos meses la campaña ‘Causas para sudar’, un proyecto para concienciar a la sociedad sobre el trabajo de las ONGD y la importancia de estas en el desarrollo de las regiones más empobrecidas de nuestro planeta.

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