Para este nuevo número de Conexión Industriales pensaba comenzar el editorial tratando el tema central de la revista: la ‘Energía’. Sin embargo, hemos recibido recientemente una triste noticia para nuestro colectivo, que me ha llevado a cambiar el rumbo de estas palabras. El pasado 14 de septiembre falleció en accidente de tráfico Néstor Goikoetxea, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Bizkaia pero, sobre todo, una gran persona, un gran ingeniero y un gran amigo.

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Néstor Goikoetxea, en su lugar de trabajo

Nacido en Bilbao, casado y con tres hijos, Néstor formó parte del primer Gobierno Vasco, en un primer momento como director de la Consejería de Industria, Energía y Pesca y, posteriormente, como director general de Urbanismo y Medio Ambiente de la Diputación de Bizkaia, así como viceconsejero de Medio Ambiente en 1984. También fundador y presidente de ACLIMA, la Agrupación Cluster de Industrias del Medio Ambiente de Euskadi.

Desde el Consejo siempre recordaremos su gran labor y su constante lucha por dignificar nuestra profesión. Espero que descanse en paz y pueda ver desde donde esté sus grandes pasiones: su familia, su tierra, sus montañas y su Ingeniería. Hasta siempre, Néstor, de parte de tu amigo Miguel y de la Ingeniería Industrial por la que tanto trabajaste.

La energía

Ahora, y para hacer honor a su memoria, me corresponde tratar un tema  de vital importancia: la ‘Energía’. Un asunto extenso, complejo y, a su vez, muy cotidiano que resulta determinante en nuestras vidas.

Podemos compararla con el sistema monetario, ya que de su estabilidad y su buen uso depende la calidad de vida de las personas. La energía se puede considerar como una moneda universal, debido a que, en sus múltiples formas y transformaciones, proporciona desarrollo y progreso.

Sin embargo, responder a la pregunta ‘qué es la energía’ resulta difícil. En la física moderna, la energía y la masa son equivalentes. En el mundo microscópico, la energía viene definida en paquetes llamados ‘cuantos’. Muchos han escrito sobre ella, como el teórico estadounidense Richard Feynman, conocido por su trabajo en la formulación integral de la trayectoria de la mecánica cuántica, que aseguraba que “es importante darse cuenta de que en la física actual no sabemos lo que es la energía”.

Efectivamente, el concepto de energía es abstracto. No obstante, si atendemos al concepto desde el punto de vista de la física podemos asociarlo, principalmente, con dos conceptos: el biológico, en el que se explica que ‘sin energía no hay vida’; y el económico, ‘sin energía no hay progreso’.

En otras visiones y órdenes de cosas, como puedan ser las fuentes de energía, vemos que existen distintos intereses y controversias sobre la aplicabilidad de las mismas. En estas temáticas podemos observar cómo subyacen, dentro de diferentes entornos, conflictos de intereses basados en la energía. La producción y dominio de la energía proporciona poder y liderazgo.

Otro aspecto fundamental viene indicado por las distintas posibilidades e intereses sobre la energía, concluyendo que es absolutamente necesario la diversificación de fuentes y alternativas energéticas, adaptadas a cada caso, situación y lugar, siendo, en principio, todas ellas válidas y debiendo actuar de forma conjunta para resolver las posibles deficiencias en el tiempo y/o en el espacio.

También es obligatorio reseñar la incidencia de la utilización de la energía y su relación con el medio ambiente, debiendo preservar este último y, por tanto, profundizar en la utilización más eficiente de la energía, promocionando e incentivando la investigación y el desarrollo de nuevas fuentes y alternativas energéticas, así como el consumo responsable y el ahorro desde su producción primaria hasta su consumo final. No obstante, aunque se han producido grandes avances en energías renovables, la demanda creciente hace que no sea posible prescindir de otras energías, ya que los usuarios necesitan cubrir sus necesidades con un coste asequible.

Debemos aspirar a un desarrollo sostenible que no comprometa el futuro de las generaciones venideras y asegure equidad en el presente. Al igual que tenemos que contemplar la necesidad de una transición energética, en el que jugará un papel decisivo la tecnología y la dinámica innovadora que han de conducir al descenso de emisión de gases de efecto invernadero.

La importancia del sector energético es de tal magnitud para cualquier país que los costos de las diversas actividades influye y condiciona los propios presupuestos de los países. Por otra parte, es necesaria la evaluación continua del sistema energético de tal forma que este sea viable técnicamente y, además, resulte factible tanto económica como socialmente.

Obviamente, para estos avances, es imprescindible el apoyo de los gobiernos, debiéndose establecer políticas que aseguren una verdadera transferencia de tecnología cuando sea necesario implementar diferentes procesos.

Quisiera terminar indicando que las políticas medioambientales van a jugar un papel decisivo, caminando hacia un nuevo mix energético que, de forma progresiva, desplace la utilización de combustibles fósiles hacia distintas fuentes de energía más limpias. Será una transición a medio-largo plazo que irá dirigida a una mejora de eficiencia que, impulsada por las nuevas tecnologías, satisfaga la demanda de todos y cada uno de los usuarios.

Como ocurre en muchos de los aspectos que suponen desarrollo y avance de la sociedad, los ingenieros industriales también nos situamos a la vanguardia y jugaremos un papel fundamental aportando nuestro conocimiento y saber hacer, así como nuestra adaptabilidad y asumiendo, una vez más, el papel protagonista que nos corresponde.

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