Nacida en Astigarraga (Guipúzcoa), Arantza Tapia Otaegi es doctora en Ingeniería Industrial por la Universidad de Navarra, donde se ha dedicado durante años a la investigación y la docencia. De 2002 a 2005 fue directora de la Escuela Universitaria Politécnica de San Sebastián, centro de la Universidad del País Vasco. Desde 2005, cuando es nombrada viceconsejera de Transportes y Obras Públicas del Gobierno Vasco, ha pasado por varias responsabilidades, llegando incluso a ser diputada de las Cortes Generales entre 2011 y 2012, cuando deja su cargo para ocupar la dirección de la Consejería de Desarrollo Económico y Competitividad del Gobierno Vasco.

¿Qué le hizo dar el salto a la política?

Desde muy joven me he sentido atraída por la política, por mi país y por la forma en la que, tras la aprobación del Estatuto de Gernika, se ha ido desarrollando Euskadi. Tomé parte en las listas electorales de EAJ/PNV en varias ocasiones en el ámbito municipal y foral, pero nunca en posiciones destacadas. En el año 2005, la entonces recién nombrada consejera de Transportes y Obras Públicas del Gobierno Vasco, me ofreció la oportunidad de dar el salto a la política activa como viceconsejera de Transportes. Dado que personal y familiarmente era también el momento adecuado, tomé la decisión de aportar, desde mi humilde conocimiento, al ejecutivo de Euskadi.

¿Echa de menos su faceta académica?

En ocasiones, echo de menos la tranquilidad de analizar un problema con la suficiente profundidad, de hacer una prospectiva de las tendencias industriales de futuro en un determinado ámbito y el dinamismo del contacto con los estudiantes. El cargo que hoy ostento conlleva un ritmo acelerado, una agenda muy intensa, una tarea con amplias competencias y el tiempo resulta siempre limitado.

De los proyectos que ha desarrollado como consejera, ¿cuál considera más relevante?

Al inicio de la legislatura hicimos una apuesta clara por reforzar las bases de un nuevo modelo competitivo para Euskadi. Este proyecto está basado en la industria que conocemos, aprovechando las capacidades científico tecnológicas y perfeccionando el sistema de colaboración entre los agentes que conforman la Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación con el tejido empresarial de Euskadi, formado en gran parte por pequeñas y medianas empresas. A lo largo de la legislatura el trabajo de reordenación de la Red ha sido espectacular y creo que podemos decir que el reto marcado se ha cumplido. Euskadi dispone a día de hoy de una estrategia de innovación reconocida en Europa y aceptada por el conjunto de agentes estratégicos de la industria vasca.

¿Cuál es la situación de la industria vasca actualmente?

Tras varios años en una profunda crisis, con pérdida del peso industrial en nuestro PIB, entre 2014 y 2015 la industria recuperó fuerza hasta el punto de que en 2016 es el sector que tira del crecimiento y fortalecimiento de la economía. El Índice de Producción Industrial de 2015 tuvo un crecimiento del 3,2% respecto a 2014, y durante el primer trimestre de este año ha llegado a crecimientos por encima del 5%. El conjunto de sectores manifiesta previsiones de crecimiento en pedidos y en generación de empleo, si bien es el sector del acero el que en este momento atraviesa peor momento en línea con lo que le sucede en el resto de Europa. En Euskadi los sectores de la automoción, aeronáutica, máquina herramienta y tecnologías de la información manifiestan tendencias de mejora, dado que se trata de sectores que han hecho una importante apuesta por la I+D+i. En todo caso, en Euskadi se ha recuperado el clima industrial previo a la crisis.

¿Cómo prevé que sea la industria vasca dentro de diez años?

El sistema productivo es evidente que va a cambiar, de hecho, podríamos decir que ya está cambiando. La digitalización está llevándonos a poder dar nuevas soluciones, al tiempo que nos está generando nuevas necesidades, como es la ciberseguridad, por ejemplo.
En este entorno necesitamos reinventar la industria/empresa en la era digital. La digitalización obliga, sin tiempo que perder, a la transformación de nuestras organizaciones. Va a ser un nuevo tiempo, marcado por la tecnología, que permitirá a nuestras empresas aportar más valor añadido, personalizar productos, y lo más importante, pasar de ofrecer productos a ofrecer soluciones.

¿Qué está haciendo su Consejería en materia de Industria 4.0?

En primer lugar, hemos alineado a todas las instituciones y agentes activos e influyentes en una estrategia común denominada ‘Basque Industry 4.0’. Instituciones públicas, clústeres sectoriales, alianzas tecnológicas, universidades y agentes intermedios colaborativos, hemos constituido un Grupo de Pilotaje desde el que se han abierto diferentes líneas de trabajo en el ámbito local e internacional.

Avanzamos, a través de la colaboración público-privada, hacia el concepto de Industria 4.0 o Fabricación Inteligente. Somos conscientes de que tenemos la necesidad de adquirir mayor capacidad en el procesamiento de nuevos materiales como aleaciones ligeras y composites, de introducir tecnologías emergentes como, por ejemplo, la fabricación aditiva, y de reducir los plazos del escalado industrial para llegar al mercado. Para ello, hemos impulsado nuevos programas de apoyo a la industria que además de potenciar la incorporación de nuevas tecnologías puedan responder al desafío de desarrollar modelos de negocio innovadores. De esta forma será posible afrontar una oferta de servicios de alto valor añadido que lleven del actual enfoque de producción a una nueva perspectiva de solución.

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